Se suponía que los fieles se arrodillaran y rezaran ante las escenas sacras. Pero no se puede rezar todo el tiempo, ¡también hay que vivir la vida! Por suerte, alguien tuvo la brillante idea de que cada quien podía orar de manera simbólica, usando su retrato como sustituto. Además, sus oraciones seguirían llegando al cielo incluso después de su muerte.
Los emperadores y reyes fueron los primeros en entender que los retratos también podían ser expresiones de poder y estatus. Hiciera lo que hiciera el gobernante, sus súbditos pronto lo imitarían. Pero no todos… Solo los ciudadanos afortunados, que lograban acumular riquezas mediante el comercio y las empresas, podían encargar retratos magníficos que rivalizaban con los de la élite tradicional. En este sector privilegiado de la sociedad, el centro de atención cambió de Dios al individuo.
Jan van Scorel
North Netherlandish, 1495–1562
Portrait of a Gentleman Wearing a Fur-Lined Cloak and Hat
About 1520–40
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
El grueso abrigo de pieles y los guantes de cuero nos dicen que el modelo de este retrato es rico y que puede permitirse las cosas buenas de la vida. Su sombrero, con solapas que le cubren las orejas, semeja los que usaban los clérigos y los caballeros, pero no hay más pistas sobre la identidad del hombre. La elección del artista, quizás el pintor neerlandés más influyente en las décadas de 1520 y 1530, enfatiza el prestigio del modelo.
Jan van Hemessen
South Netherlandish, about 1500–1556/57
Double Portrait of a Husband and Wife Playing Tables
1532
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
Una mujer posa su mano amorosamente sobre el hombro de un hombre. La intimidad y familiaridad que exuda este retrato doble, así como los símbolos del matrimonio (el membrillo cortado junto al plato) y de la eucaristía (las uvas y la copa de vino), sugieren que quizás conmemora una boda. La pareja juega triktrak, una versión holandesa temprana del backgammon, y podrían estar discutiendo una jugada (quizás por eso el gesto afectuoso de ella).
104. Jan Sanders Van Hemessen, Retrato doble de un hombre y su esposa jugando un juego de las tablas, 1532
Narradora: Una partida de backgammon: ¿hay algo más sencillo y hogareño? De hecho, casi todos los detalles de este retrato de 1532 aportan información importante sobre esta pareja y sus aspiraciones.
Katharina Van Cauteren: Eran ese tipo de personas que hicieron opulento al sur de los Países Bajos. Es evidente que él es un empresario acomodado. Se nota porque va completamente vestido de negro, al igual que ella, y el negro era uno de los colores que requería más tiempo y, por tanto, más caro de producir. Así que, aquí realmente están presumiendo.
Narradora: La esposa, además, lleva mangas de terciopelo rojo, que en su día eran un derecho exclusivo de la nobleza. El plato de fruta es a la vez un refrigerio elegante y símbolo de fertilidad. Las uvas y el vaso de vino representan la misa cristiana y, por tanto, su fe. ¿Y el loro amazónico? Una mascota de prestigio, pero también una referencia al paraíso. Todos estos son buenos presagios matrimoniales, al igual que las miradas y los gestos que intercambian entre sí.
Katharina Van Cauteren: Es tan amoroso, el hombre y su esposa. Están jugando una partida de backgammon, pero los jugadores no son rivales. Se puede apreciar cómo ella lo toca con cariño.
Narradora: El artista sugiere que la pareja se ayuda mutuamente a navegar con éxito el juego de mesa de la vida y los negocios, como lo hacen con el backgammon en casa.
Antes, las personas adineradas habrían comisionado que su familia fuera retratada en una escena religiosa, arrodillados en señal de adoración. Pero más tarde, la realeza y la nobleza se dieron cuenta del poder de un retrato por derecho propio, especialmente como forma de mostrar su estatus.
Katharina Van Cauteren: Y si es lo suficientemente bueno para la nobleza, entonces los ciudadanos ricos harán lo mismo.
Joos van Cleve
South Netherlandish, about 1485–1540/41
Portrait of a Young Man, probably Charles of France, Duke of Angoulême
About 1532
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
En el siglo XVI, los retratos eran costosos, por lo cual todos los que vemos en esta sala son de gobernantes, nobles o ciudadanos ricos (los únicos que podían pagar por que los pintaran). Los retratos de niños eran aún más raros. Es muy probable que este niño sea Carlos, el amado hijo de Francisco I, rey de Francia. Joos van Cleve viajó a Francia en 1532 para pintar a la familia real. Carlos, quien acababa de heredar el ducado de Angulema tras la renuncia de su tía Margarita al título, sostiene apropiadamente una flor de margarita en honor a ella.
Catharina van Hemessen
South Netherlandish, 1527/28–after 1567
Portrait of a Lady
1550
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
“Ved aquí que rostro tan noble en la flor de la juventud”. La inscripción en este retrato nos recuerda de la fugacidad de la belleza, pero la imagen garantiza que siempre se verá la hermosura de esta mujer de 31 años. Si bien los retratos femeninos eran menos comunes que los masculinos, los retratos femeninos pintados por mujeres eran aún más raros. Esta talentosa artista era hija del prominente maestro Jan van Hemessen, quien, al igual que otras mujeres artistas de su tiempo, se especializó en retratos de pequeño tamaño.
Jan van Hemessen
South Netherlandish, about 1500–1556/57
Portrait of Elisabet, Court Fool of Anne of Hungary
About 1525
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
Elisabet era la muy querida bufona de la corte de Ana de Hungría, esposa del emperador Fernando I de Habsburgo. A diferencia de las pinturas típicas de bufones, que tienden a ser caricaturescas, esta es un retrato real. Elisabet lleva un extravagante vestido y sombrero en verde y amarillo, y se adorna las manos con muchos anillos. Los bufones se tenían en las cortes como entretenimiento, pero dado que se percibían como seres inocentes, muchas veces eran los únicos que podían cantar las duras verdades a los monarcas.
Peter Paul Rubens
South Netherlandish, 1577–1640
Portrait of Archduke Albert of Austria
About 1615
Oil paint on canvas
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
105. Peter Paul Rubens, Retrato del archiduque Alberto, 1615
Narradora: Es obvio que esta no es una persona común. El artista Peter Paul Rubens consigue con experta maestría que admiremos a este hombre espléndidamente vestido. Se trata del archiduque Alberto, que gobernó los Países Bajos a principios del siglo XVII con su esposa, la princesa española Isabel.
Katharina Van Cauteren: Alberto se muestra en toda su noble gloria. Se puede apreciar su sombrero de archiduque en la mesa detrás de él. También lleva su cuello de gola, que estaba muy de moda. Y el encaje era casi tan caro como los diamantes, así que aquí sí que se luce.
Narradora: Las deslumbrantes pinceladas de Rubens evocan el brillo de la gola captada por la luz danzante de los bordados de oro y plata de las mangas.
Katharina Van Cauteren: Es realmente algo que solo Rubens podía o se atrevía a hacer en aquella época. Es como punto-punto-punto-punto y ahí está el resultado. ¡Es magia!
Narradora: Con la gola también se aísla el rostro del gobernante, que Rubens pinta con una penetrante perspicacia. Nos da la sensación de un personaje severo y sombrío, preocupado por asuntos de Estado.
Rubens fue uno de los principales pintores de la corte de Alberto e Isabel.
Katharina Van Cauteren: Los retratos de la realeza se utilizan como propaganda política. Lo que sucede es que un artista no solo pinta un retrato, sino toda una serie de ese. Y entonces, bueno, los archiduques en este caso pueden usarlo como un regalo político. Y los retratos se envían por toda Europa a todos los amigos y enemigos por igual solo para decir: "¡Este soy yo! -Si me cuelgas en tu salón, también dirá algo sobre tu trasfondo político y tus alianzas".
De gelegenheid maakt het verlangen
La oportunidad crea el deseo
South Netherlandish artist
Triptych with Saint Luke Painting the Virgin Mary
About 1520–30
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
Hecho para la devoción privada en el hogar, este pequeño tríptico podría colocarse fácilmente sobre una mesa o en la repisa de una ventana. El panel central muestra a san Lucas pintando el retrato de la Virgen María, quien posa con el Niño Jesús en el panel izquierdo. Según la leyenda, la pintura de Lucas fue el primer retrato jamás hecho, por lo cual este santo es el patrón de los pintores. El tríptico, encargo del monje benedictino que aparece a la derecha, le recordaba —y a personas que lo observan como nosotros— lo que debía visualizar mientras rezaba.
Saints, Sinners, Lovers, and Fools: 300 Years of Flemish Masterworks is co-organized by the Denver Art Museum and The Phoebus Foundation, Antwerp (Belgium). It is presented by the Birnbaum Social Discourse Project. Support is provided by the Tom Taplin Jr. and Ted Taplin Endowment, Keith and Kathie Finger, Lisë Gander and Andy Main, the Kristin and Charles Lohmiller Exhibitions Fund, the Samuel H. Kress Foundation, Christie's, the donors to the Annual Fund Leadership Campaign, and the residents who support the Scientific and Cultural Facilities District (SCFD). This exhibition is supported by an indemnity from the Federal Council on the Arts and the Humanities. Promotional support is provided by 5280 Magazine and CBS Colorado.