Hemos visto retratos de aquellos que podían darse el lujo de encargarlos, personas que exudan confianza, orgullo y complacencia. En contraste, las pinturas expuestas en esta sala tienen el fin de ridiculizar las deficiencias y debilidades humanas, a menudo a costa de otros.
En Flandes, durante el siglo XVI, es posible que al mirar alrededor veríamos a nuestros semejantes gozando la vida: atracándose de comida y bebida, bailando y cayendo en los excesos. Tal actitud podía conducir a la avaricia, la lujuria y otras necedades. De cara a sus pecados, todo lo que podían hacer los humanos era admitir sus defectos y reírse de sí mismos (o de los retratados).
Las escenas pintadas aquí nos ponen ante un espejo. Suelen estar llenas de bromas, travesuras y dobles sentidos, pero la conclusión es siempre muy seria: no seas como los tontos y pecadores en estas obras, de otro modo, nunca llegarás al cielo.
Jan Massijs
South Netherlandish, 1509–1575
Rebus: The World Feeds Many Fools
About 1530
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
La pintura de la izquierda es un pictograma, un acertijo gráfico que el artista nos reta a resolver. La clave está en leer la imagen como un texto escrito (de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo) y descifrar los signos pictóricos según el sonido de las palabras que representan. Aquí vemos la letra D, un globo, un pie y un violín encima de un tonto que se llena la boca de crema de avena. Si se pronuncian en holandés, los signos dicen: “El mundo alimenta a muchos tontos”, un refrán popular. ¡Estos juegos de acertijos estuvieron muy de moda!
Quinten Metsys
South Netherlandish, 1466–1530
Keep Your Mouth Shut
About 1528
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
106. Quentin Metsys (y Jan Massys), Alegoría de la locura, c. 1525-1530
Narradora: Más y más extraño... Este "tonto" o bufón tiene orejas de burro y su cerebro es una piedra que sobresale de su frente. El gallo en su gorro sugiere que su parloteo no es más que un cacareo jactancioso. En su bastón se posa su bastante indiscreto y diminuto amigo... Es de esperar que se burlen uno del otro, ¡y que luego se dirijan a nosotros!
Katharina Van Cauteren: Quienes admiramos los cuadros, solemos tener un gran concepto de nosotros mismos. Pero este tonto sabe que es un tonto. Así que nos lleva ventaja. Es algo bueno que se ponga un dedo sobre la boca, porque todos somos tontos como él, aunque, por suerte... ¡no se lo dirá a nadie!
Narradora: La escena habría sido bien recibida por su mensaje astuto, pero también por su humor vulgar, irresistible para un público del siglo XVI.
El cuadro es obra de Quentin Metsys, quien tuvo una carrera artística increíblemente exitosa en Amberes a comienzos del siglo XVI. Dio formación a sus hijos para que siguieran sus pasos, al igual que muchos otros artistas. Los artistas flamencos e italianos siempre se nutrieron de las innovaciones de unos a otros y, por supuesto, los Metsys no fueron una excepción.
Katharina Van Cauteren: Hacia el siglo XVI, los pintores de los Países Bajos empiezan a fijarse en las novedades que se están dando en Italia. Y una de las novedades es Leonardo da Vinci pintando o dibujando esas caricaturas. Y se ve que, de alguna manera, Quentin Metsys y sus hijos tenían que haber conocido aquellos dibujos. Y puede apreciar cómo estos se reflejan en sus propios cuadros.
Pieter Pietersz
South Netherlandish, about 1540/41–1603
The Barley Counter
About 1560–70
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
107. Pieter Pietersz, El contador de granos, c.1560-1600
Narradora: Puede que pensemos que este anciano está haciendo algo útil como ¡ayudar en la cocina! Pero para un espectador del siglo XVI, el cuadro resultaría comiquísimo. ¿Un hombre que hace de sirviente de cocina? ¡Imposible! Y en la jerga de la época "contar granos de cebada” –según los flamencos– significaba ser quisquilloso, un rasgo molesto y decididamente femenino.
Katharina Van Cauteren: Así que este hombre se está comportando como una mujer, algo que les parecía muy, muy divertido. El feminismo estaba todavía muy lejos, diría yo. Y también tiene que ver con la aparición de un nuevo conjunto de reglas sociales.
Narradora: La nueva clase compuesta de ciudadanos flamencos ricos y urbanos trataba de encontrar su lugar en la sociedad entre la nobleza y el campesinado para, de esta manera, establecer sus propios códigos de comportamiento frente a los de las personas que se hallan en la parte más baja de la escala. Para entretenerse, disfrutaban juntos reuniéndose y riéndose de las imágenes de los campesinos actuando tontamente.
Katharina Van Cauteren: Todavía no se había inventado Netflix, ¡así que miraban cuadros!
Frans Verbeeck
South Netherlandish, active 1531–1570
The Mocking of Human Follies
About 1550
Oil paint on canvas
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
En esta escena, el mercado rebosa de actividad. Está lleno de tontos por todos lados: en cestas, sacos y calderos se reparten pilas de diminutos tontos, mientras al fondo un barco recién llega al puerto con otro cargamento. En el proceso, los tontos en miniatura infectan al resto de la población con su locura. En medio de la juerga, nadie nota que la posada del extremo derecho se ha incendiado. Pero la advertencia no puede ser más clara: la posada representa las llamas del infierno, en las que todos estos tontos arderán.
After Quinten Metsys
South Netherlandish, 1466–1530
Tax Collectors
About 1530
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp
Esta imagen es parte de una tradición destinada a abordar los problemas contemporáneos de la codicia fomentada por los ciclos de altibajos en la economía de Amberes durante el siglo XVI. La pintura alude a los recaudadores de impuestos, individuos en quienes el gobierno delegaba esta labor con beneficios personales para ellos, de modo que les convenía exprimir hasta la última moneda del bolsillo de los ciudadanos. El artista hace evidente la fealdad de la codicia en la distorsión facial de la figura de la derecha. La vela apagada en la repisa nos recuerda que la vida es demasiado corta y que solo un tonto la desperdiciaría en actos pecaminosos.
Saints, Sinners, Lovers, and Fools: 300 Years of Flemish Masterworks is co-organized by the Denver Art Museum and The Phoebus Foundation, Antwerp (Belgium). It is presented by the Birnbaum Social Discourse Project. Support is provided by the Tom Taplin Jr. and Ted Taplin Endowment, Keith and Kathie Finger, Lisë Gander and Andy Main, the Kristin and Charles Lohmiller Exhibitions Fund, the Samuel H. Kress Foundation, Christie's, the donors to the Annual Fund Leadership Campaign, and the residents who support the Scientific and Cultural Facilities District (SCFD). This exhibition is supported by an indemnity from the Federal Council on the Arts and the Humanities. Promotional support is provided by 5280 Magazine and CBS Colorado.