Santos, pecadores, amantes y tontos: 300 años de obras maestras flamencas

Guía de accesibilidad

Frans Snyders
South Netherlandish, 1579–1657
A Pantry with Game
About 1640
Oil paint on canvas
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp

La región de los Países Bajos meridionales, más conocida en la actualidad como Flandes, fue cuna de artistas innovadores. Estos pintores excepcionales descubrieron nuevas formas de representar la realidad, captar la humanidad y contar historias que aún resuenan en el público de hoy.

Habitadas por la élite intelectual y comercial de Europa, ciudades como Brujas, Gante y Amberes eran las Nueva York, Hong Kong y Silicon Valley del Renacimiento. Amberes, a orillas del río Escalda, era el puerto principal del norte de Europa y centro estratégico del comercio y las finanzas.

Las artes visuales florecieron en este ambiente dinámico y próspero, dando como resultado nuevos géneros y estilos artísticos y un nuevo enfoque hacia las imágenes. Las obras que se presentan en esta exposición abren una puerta hacia el pasado para narrar la historia de ciudadanos emprendedores, ciudades prósperas y una sociedad en constante desarrollo. También hablan de sueños y ambiciones, temores y deseos, y todo lo que significa ser humano.

100. Introducción del director

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Christoph Heinrich: Hola, soy Christoph Heinrich, director del Denver Art Museum. Tengo gusto en darle la bienvenida a nuestra exposición especial, Santos, pecadores, amantes y tontos: 300 años de obras maestras flamencas.

Estas obras de arte nos transportan cientos de años atrás a Flandes, una región de Europa al sur de los Países Bajos, en el norte de Bélgica.

Hacia el año de 1400, Flandes se había convertido en la potencia financiera de Europa, con conexiones comerciales a nivel mundial. Sus ciudades rebosaban de artistas quienes trabajaban para mecenas adinerados, ansiosos por exhibir su estatus y sus intereses. Sus obras abarcaban desde imágenes religiosas piadosas hasta grandes retratos, escenas de la vida cotidiana e historias de la mitología. También plasmaban la naturaleza y los últimos avances científicos, todo ello con un sentido de realismo y detalle que supuso un cambio radical en el arte europeo.

Durante su recorrido con esta audioguía a través de este vivaz y bullicioso mundo, escuchará a la Dra. Katharina Van Cauteren, directora de la fundación Phoebus Foundation de Amberes, Bélgica, donde reside esta maravillosa colección de arte. ¡Bienvenido y bienvenida a Flandes - o, Welkom in Vlaanderen!

Dios está en los detalles

Tras la enorme pérdida de vidas causada por la peste negra que llegó a Europa en 1348 y por la Guerra de los Cien Años (1337–1453), la existencia parecía efímera e incierta. Mucha gente recurrió a la Iglesia católica y su promesa de salvación eterna.

Antes, los cristianos habían confiado en sacerdotes y monjes para que los guiaran en sus devociones, pero las nacientes clases media y alta de las ciudades prósperas tomaron los asuntos de la fe en sus propias manos. Para sentirse más cerca de Jesús y su madre, la Virgen María, llevaron a sus casas pinturas, esculturas y manuscritos devocionales. Ahora veían a estas figuras santas como seres de carne y hueso en entornos familiares contemporáneos.

Dada la creencia de que Dios era el creador de todo lo existente, estas pinturas presentaban cada detalle con precisión, lo mismo una fresa que una urraca o un reluciente rubí. Si para conocer los misterios divinos se podía explorar la naturaleza, también se podían contemplar pinturas que captaban la naturaleza en todos sus detalles.

Follower of Hieronymus Bosch
South Netherlandish, about 1450–1516
Hell
About 1540–50
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp

101. Un seguidor de Jerónimo Bosco, Hell (Infierno), c. 1540-1550

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Narradora: Este cuadro, pintado por un seguidor de Jerónimo Bosco, pretendía fascinar… y servir de aterradora advertencia. La muerte acechaba por todas partes en el Flandes del siglo XVI. Y para los cristianos, la certeza del más allá significaba creer tanto en el cielo... como en el infierno.

Esta visión del infierno está repleta de humeantes ruinas y calderas de fuego. A la derecha, una criatura de pico afilado, sentada en un asiento para bacín de madera para bebé, devora y excreta a pecadores de avaricia o codicia. A la izquierda, unos demonios castigan a asiduos de las tabernas que han caído en el vicio de la baraja y la bebida. Y sobre ellos, un par de gigantescas orejas sueltas que flanquean un cuchillo parecen aplastar y cortar los cuerpos humanos debajo.

Katharina Van Cauteren: Soy Katharina Van Cauteren, directora de la fundación Phoebus Foundation.

Durante el juicio final, Dios decidiría si recibes el boleto dorado hacia el Paraíso o si ardes eternamente en el Infierno. Así que existe una enorme cantidad de pinturas como esta escena ciertamente aterradora, creadas para ayudarnos a recordar todo eso.

Lo que más me fascina de este cuadro son los instrumentos musicales del centro. Se supone que son una advertencia, porque la música —al menos la no religiosa— se consideraba muy peligrosa. Era el diablo tratando de hacernos perder el control al cantar o bailar. Y ya sabemos, si se baila mejilla con mejilla, quién sabe qué otros pecados podrían seguir.

La eternidad es muy larga, así que mejor creer en Dios y vivir la vida virtuosamente, supongo.

Gerard David
South Netherlandish, 1450/60–1523
The Lamentation
About 1500
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp

En esta íntima escena de lamentación, o duelo, en torno al cuerpo sin vida de Cristo, Gerard David impregna de emoción humana un tema común en el arte cristiano. Detalles como los pliegues del tocado de la Virgen María y la frágil clavícula de Cristo aportan al realismo de la escena. El extremo acercamiento de los rostros invita a los fieles a participar en este momento sombrío. La pintura fue un díptico en su origen (según lo indican las mellas dejadas por las bisagras en el marco) y es probable que se usara en actos de devoción privada.

Master of the Prado Adoration
South Netherlandish, active about 1475–1500
Saint Anthony Rebukes Archbishop Simon de Sully in Bourges
About 1450–75
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp

102. Maestro de la Adoración de los Magos del Prado, San Antonio de Padua reprendiendo al arzobispo Simón de Sully en el Sínodo de Bourges, c. 1450-75

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Narradora: Vestido con un hábito marrón de monje, San Antonio ha recriminado a algunos obispos franceses su gusto por la ostentación. Uno de ellos se arrodilla, pidiendo perdón. Las lágrimas corren por sus arrugadas mejillas, un detalle con el que se pretendía captar las propias emociones del espectador.

Katharina Van Cauteren: Y la teoría de nuevo es, desde un punto de vista medieval, que si queremos ir al cielo, lo mejor que podemos hacer es intentar empatizar, simpatizar con los santos que vemos en imágenes como ésta.

Narradora: Las lágrimas del obispo son solo un elemento del cuadro que brilla y resplandece. En la cultura cristiana medieval, la luz simbolizaba a Dios mismo-

Katharina Van Cauteren: - lo cual explica que un pintor como éste le preste tanta atención. Y al mirar este cuadro, se puede distinguir cómo la luz entra a través de las ventanas, cómo pliega suavemente las telas con sombras, cómo se refleja en las piedras preciosas y brilla en el oro.

Lo interesante es que los artistas flamencos inventaron una técnica completamente nueva, que les permitía captar la luz y pintar con esta cantidad de detalles. Ya no mezclaban el pigmento con huevo, que era la forma tradicional de hacer la pintura, sino que empezaron a mezclarlo con aceite de linaza y eso les permitía pintar en capas muy translúcidas. Así, el cuadro casi parece brillar desde dentro, como si estuviera literalmente iluminado por la luz divina.

Pieter Coecke van Aelst
South Netherlandish, 1502–1550
Triptych with the Adoration of the Magi
About 1530–40
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp

Tres reyes viajaron desde el Oriente siguiendo una estrella guía para llevar ofrendas al Cristo recién nacido. El relato bíblico sobre los Reyes Magos no abunda en detalles, pero los europeos medievales les dieron nombre y número, y a uno lo llamaron Baltazar. Presentado tradicionalmente con piel blanca, ya para fines del siglo XV Baltazar empezó a aparecer como un joven rey africano negro que portaba el regalo de la mirra.

Para esa época, los portugueses empezaron a comerciar esclavos y bienes procedentes de Benín y escogieron a Amberes como puerto principal. Aunque los visitantes extranjeros podían tener esclavos negros africanos, la esclavitud estaba prohibida en Amberes. La población negra libre era reducida, y los artistas flamencos muchas veces usaban a los mismos modelos negros en sus obras.

103. Pieter Coecke Van Aelst, Un tríptico: La Adoración de los Reyes Magos, c. 1530-1540

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Narradora: Un tríptico, o retablo de tres partes, simbolizaba la Santísima Trinidad: Dios Padre, Cristo y el Espíritu Santo. Los paneles laterales podían cerrarse como puertas sobre la escena central y las superficies del reverso solían presentar también pinturas. El retablo, que se abría en los días en que se celebraba alguna festividad religiosa, era toda una revelación, una gloria para contemplar.

Otrora, los retablos solo podían verse en las iglesias.

Katharina Van Cauteren: Pero ahora, estamos a principios del siglo XVI, los ciudadanos del sur de los Países Bajos son cada vez más ricos, por lo que tienen grandes casas con muchas paredes a las que les vendría bien un poco de decoración. Y si esa decoración puede ayudarnos a ir al cielo, ¡tanto mejor!

Narradora: El retablo muestra a los tres Reyes Magos y al Niño Jesús. Fue creado en Amberes, que a principios del siglo XVI era uno de los centros europeos más importantes de comercio y producción artística.

Katharina Van Cauteren: Un italiano que fue a Amberes y escribió, literalmente, que en Amberes había más pintores que panaderos.

Narradora: El tema de los Reyes Magos con sus exóticas ofrendas era uno de los más populares entre los mercaderes de éxito, que comerciaban con mercancías de lugares lejanos. Y, de hecho, las pinturas de temática religiosa fueron de las primeras obras de arte que los artistas crearon con fines especulativos para el mercado, y no como piezas únicas y personalizadas.

Katharina Van Cauteren: Pensaban que si pintaban ese tema tan popular, alguien lo compraría, casi como si fuera un tipo de supermercado para arte. Era un oficio y había que ganar dinero con él.

Hans Memling and Workshop
South Netherlandish, 1430/40–1494
The Nativity
About 1480
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp

Si Dios lo había creado todo, desde la flor más diminuta hasta el árbol más alto, entonces cada parte de la creación ayudó al creyente a entender los misterios divinos. En esta escena de la Natividad, Hans Memling describe cada detalle con precisión. Hacia fines de la Edad Media, se suponía que los cristianos contemplaran lentamente la escena y reflexionaran acerca de cada elemento. Aprovechando el nuevo medio de la pintura al óleo, Memling superpuso varias capas finas de pintura para crear colores luminosos, evocadores de la luz divina.

Master of Frankfurt and Workshop
South Netherlandish, 1460–1515/25
The Adoration of the Magi with Emperor Frederick III and Emperor Maximilian
About 1510–20
Oil paint on panel
The Phoebus Foundation, Antwerp
Image © The Phoebus Foundation, Antwerp

El público contemporáneo habría reconocido el retrato del emperador reinante, Maximiliano de Austria, en el panel de la derecha. Tiene una llamativa nariz aguileña y el pelo blanco, y lleva en el pecho la insignia de la Orden del Toisón de Oro, originada en Borgoña. El padre de Maximiliano, el difunto emperador Federico III de Habsburgo, aparece arrodillado en el panel central. Confiados en su cercanía a Dios, los gobernantes solían incluirse en las imágenes sacras, asumiendo distintos papeles, en este caso el de Reyes Magos que llevan ofrendas al Niño Jesús.

Saints, Sinners, Lovers, and Fools: 300 Years of Flemish Masterworks is co-organized by the Denver Art Museum and The Phoebus Foundation, Antwerp (Belgium). It is presented by the Birnbaum Social Discourse Project. Support is provided by the Tom Taplin Jr. and Ted Taplin Endowment, Keith and Kathie Finger, Lisë Gander and Andy Main, the Kristin and Charles Lohmiller Exhibitions Fund, the Samuel H. Kress Foundation, Christie's, the donors to the Annual Fund Leadership Campaign, and the residents who support the Scientific and Cultural Facilities District (SCFD). This exhibition is supported by an indemnity from the Federal Council on the Arts and the Humanities. Promotional support is provided by 5280 Magazine and CBS Colorado.