The Honest Eye: Camille Pissarro's Impressionism Audio Guide
101: Introduction with Christoph Heinrich, Hoar-frost at Ennery, 1873
CHRISTOPH HEINRICH: Hola, soy Christoph Heinrich, director del Denver Art Museum. Quiero darle la bienvenida a nuestra exposición especial, La mirada honesta: El impresionismo de Camille Pissarro.
En este primer cuadro, justo al otro lado de la colina, se ve el pueblo rural francés de Pontoise, donde Camille Pissarro vivía cuando pintó este paisaje escarchado, en 1873. Los finales de otoño o principios de primavera no se muestran en su máximo esplendor; sin embargo, Pissarro capta un momento del sol matutino, donde los surcos profundos del campo se superponen con las tenues sombras de un sendero de árboles altos, probablemente álamos, situados fuera del cuadro. Las diagonales de estas sombras se fusionan con los surcos y el sendero en una cuadrícula en expansión que cubre más de la mitad del lienzo y convierte la tierra en un campo de energía vibrante.
Eran épocas difíciles para el pintor, por lo que se resignó a pagar con sus pinturas sus gastos por comestibles para su familia. No obstante, Pissarro había decidido arriesgarse a organizar la primera exposición de arte impresionista junto con sus colegas artistas Claude Monet, Edgar Degas y otros, la cual se inauguró el 15 de abril de 1874. El paisaje verdaderamente innovador que tiene frente a usted es una de las cinco pinturas que Pissarro expuso en esa muestra. Lamentablemente, sus pinturas recibieron críticas dispares y las ventas fueron escasas, un presagio de la lucha constante que afrontó Pissarro en busca del éxito.
Pero Pissarro tenía admiradores —colegas artistas, muchos de ellos discípulos suyos, como Paul Cézanne— y amigos cercanos, como el escritor Émile Zola, quien afirmó que, si bien otros pintores eran más populares, pocos tenían la “mirada precisa y honesta de Pissarro”. Además, escribió: “Cuando llegue su momento, será reconocido como un maestro”.
En efecto, Camille Pissarro terminaría alcanzando el reconocimiento. Acompáñenos en un recorrido auditivo de la extraordinaria biografía del artista, y descubra el papel esencial que jugó Pissarro en el movimiento radical que luego sería conocido como impresionismo.
102: Two Women Chatting by the Sea, St. Thomas, 1856 (with Natalia Vieyra)
NARRADOR: Dos mujeres afrocaribeñas se encuentran en un sendero para conversar: puede que la mujer de blanco que lleva sábanas recién lavadas haya terminado ya su trabajo, mientras que la otra, de azul, podría estar yendo al mar a lavar ropa con las demás. Esta es una escena de Santo Tomás, la isla caribeña bajo el control danés donde nació Camille Pissarro, territorio que hoy forma parte de las Islas Vírgenes estadounidenses. Este lugar fue un centro de comercio internacional diverso, fundado inicialmente sobre la esclavitud y las plantaciones de caña de azúcar. En la isla, muchas personas eran esclavizadas y trabajaban en el servicio doméstico —principalmente como lavanderas— y servían a familias ricas, como la de Pissarro, hasta la abolición de la esclavitud, en 1848. Aún después de esa fecha, continuó siendo una profesión común.
NATALIA VIEYRA: “Él pintó muchos cuadros de lavanderas en Santo Tomás. El tema del trabajo es un motivo muy recurrente en su carrera, y realmente se consolida aquí como una de las preocupaciones principales de su obra. Mi nombre es Natalia Vieyra y soy la curadora asociada de arte latinx en la National Gallery of Art de Washington D. C.”.
NARRADOR: Santo Tomás era el hogar de una de las comunidades judías más complejas y grandes de las Américas. Pissarro descendía de una familia de comerciantes exitosos que intercambiaban y vendían productos secos (dry goods) en Charlotte Amalie, la capital de la isla. Sus padres tenían la esperanza de que el joven se encargara del negocio familiar, pero él quería ser artista y, finalmente, logró irse a París.
NATALIA VIEYRA: “Algo que me parece muy importante entender sobre estas primeras pinturas al óleo de Pissarro es que las pintó en París, a más de 4,000 millas de distancia... Estas escenas no se basaban en la vida real. No las pintó en plein air, al aire libre, técnica que luego se convertiría en una de las características distintivas del impresionismo. Las pintó a partir de la memoria, y también se basó en cientos de bocetos que hizo en su juventud y que se llevó consigo cuando se embarcó en su vida artística en Francia. Quería ser reconocido como un pintor caribeño y hasta incluyó su lugar de nacimiento, Santo Tomás, en sus tarjetas de presentación”.
103: The Banks of the Marne in Winter, 1866
NARRADOR: Esta escena invernal y melancólica muestra un claro distanciamiento de los cuadros caribeños en tonos pastel de Pissarro. Después de dejar la isla, nunca sintió la necesidad de regresar ni habló de extrañar el sol, la luz ni el mar. A Pissarro le encantaban los tonos suaves y húmedos del norte de Francia, así como el efecto de lluvia y las tonalidades invernales.
En 1866, cuando esta pintura fue aceptada en el Salón de París —la exposición oficial anual con jurado patrocinada por el Gobierno francés—, Pissarro llevaba diez años viviendo en Francia. Aunque de a pocos iba adquiriendo más reconocimiento, el artista, su pareja Julie Vellay y los dos hijos pequeños de ambos tenían dificultades financieras. Vivir en el campo era más económico que hacerlo en París, por lo que Pissarro se dedicó a pintar durante tres años en esta zona rural ubicada al este de la ciudad, a lo largo del serpenteante río Marne antes de su unión con el Sena.
Si Pissarro empezó este cuadro al aire libre, probablemente lo terminó en su estudio, lo que le permitió trabajar en la obra durante varios meses, rehacer algunas partes y, quizá, agregar la extensa franja de césped verde casi al final. La combinación de la pintura al aire libre y el trabajo en el estudio se convertiría en su método habitual de trabajo a lo largo de su carrera.
Años más tarde, le escribiría a su hijo adulto Lucien, quien también se convirtió en artista, sobre las virtudes de ambos métodos de trabajo.
CAMILLE PISSARRO: “Me hace muy feliz saber que estás empezando una pintura en tu estudio. Uno se vuelve herrero al trabajar en la herrería... es igual de difícil que trabajar al aire libre, pero es algo completamente diferente... No debes intentar buscar en el estudio lo que no se puede encontrar allí, al igual que, cuando estés al aire libre, solo debes aspirar a captar las sensaciones directas y espontáneas”.
104: Quai du Pothuis, Pontoise, 1868 (with Genevieve Westerby)
NARRADOR: Los Pissarro se mudaron al pueblo de Pontoise a finales de 1866. París estaba a sólo un poco más de una hora de camino en tren, ahora que se había completado el puente ferroviario que cruzaba el río Oise. Pissarro aún tenía dificultades para vender sus obras, por lo que debía hacer trabajos ocasionales, como pintar persianas y letreros para tiendas.
GENEVIEVE WESTERBY: “Diría que este es un momento de transición para Pissarro. Está empezando a alejarse de las tonalidades más intensas que podrían relacionarse con la Escuela de Barbizon, para adoptar la paleta más luminosa y clara que caracteriza a los impresionistas. Eso se ve en la vegetación que está justo encima del puente de piedra y en el cielo azul súper brillante. Soy Genevieve Westerby, especialista en impresionismo”.
NARRADOR:
A Pissarro también le interesaba capturar el paisaje que lo rodeaba tal cómo lo veía, incluidos los cambios radicales, a medida que la industria transformaba los suburbios.
GENEVIEVE WESTERBY: “Sabemos poco acerca de lo que Pissarro opinaba sobre el progreso industrial. Sus cartas no permiten saber si lo consideraba solo un bien para la sociedad, o si lo veía como un daño para el entorno. Sabemos, como mínimo, que el tema le interesaba y que apoyaba a pensadores de ambos lados del debate. Al observar el cuadro de Quai du Pothuis, podemos afirmar con seguridad que el progreso industrial y la modernización le atraían como temas. Pissarro incluye evidencia de la nueva fábrica de gas. La chimenea alta y delgada se eleva muy por encima de los árboles circundantes, liberando nubes grises oscuras de humo que se dispersan en el cielo azul brillante. Y, de hecho, podemos ver la misma fábrica, pero desde un ángulo ligeramente diferente en su obra Orillas del Oise”.
105: Route de Versailles, Louveciennes, Rain Effect, 1870
NARRADOR: En la primavera de 1869, la familia Pissarro se mudó de nuevo, ahora a Louveciennes, un pueblo al noroeste de París. Para hacer esta pintura, el artista montó el caballete en la ruta de Versalles, una vía importante, húmeda y asfaltada, la misma que su amigo y huésped frecuente Claude Monet pintó dos veces en 1870. La pintura refleja el nuevo interés de Pissarro en observar los efectos de las estaciones sobre un mismo paisaje.
En julio, estalló la guerra franco-prusiana y París quedó sitiada. La familia Pissarro se marchó rápidamente, dejando atrás la mayoría de sus pertenencias, ante el avance del ejército prusiano hacia Louveciennes. Finalmente, los Pissarro huyeron a Londres en busca de seguridad.
Mientras estaba en Inglaterra, conoció a Paul Durand-Ruel, su futuro marchante. Pissarro y Julie finalmente se casaron en una pequeña ceremonia civil. Cuando la guerra terminó, en la primavera, Pissarro volvió a Louveciennes y descubrió que su estudio había sido destruido y que había perdido las tres cuartas partes de sus pertenencias. Solo quedaban unos pocos cuadros, rescatados por sus vecinos. En una carta dirigida a su casero, quien le reclamaba el pago del alquiler, Pissarro resumió la situación:
CAMILLE PISSARRO: “Tenía entre mil doscientas y mil quinientas pinturas, estudios y bocetos, el fruto de veinte años de trabajo. Creo que, si existe algo así como una propiedad sagrada, es la que creamos con nuestra inteligencia y nuestras propias manos. Ahora solo tengo una cama rota, sin colchón... ningún utensilio de cocina... nada de esas pequeñas cosas que hacen a un hogar, mis libros, las herramientas de un pintor... Es deplorable.”
NARRADOR: Sin embargo, Pissarro no perdió tiempo quejándose de su situación. Creía que todo —la tristeza, la amargura y la pena— desaparecía frente a la alegría plena de volver a trabajar.
106: Julie Pissarro Sewing beside a Window, c. 1877
NARRADOR: A pesar del rol central que ocupó en la vida de Camille, Julie Pissarro casi nunca aparece como modelo de retratos, aunque suele estar presente como figura en sus paisajes. Aquí se la ve completamente absorta en la costura, una prueba de su dedicación a las tareas del hogar, que casi nunca interrumpía, ni siquiera para posar para un retrato de su esposo.
Aunque no participaba de forma directa en la actividad artística de Camille, Julie iba a sus exposiciones y comentaba sobre su trabajo. Camille respetaba sus opiniones. Si bien él no siempre aceptaba sus críticas, quería saber lo que ella pensaba de sus obras. Además, Julie se llevaba bien con muchos de los amigos artistas de Camille, y fue la madrina del primogénito de Monet, Jean.
Sin embargo, los problemas económicos constantes causaban conflictos entre Camille y Julie acerca de la crianza de sus hijos. La preocupación por el futuro de su hijo mayor, Lucien, era un tema de discusión recurrente entre ellos. Julie pensaba que Lucien debía conseguir un trabajo para ayudar a la familia, mientras que Camille lo incentivaba a enfocarse en el arte. En 1884, Camille le escribió a Lucien:
CAMILLE PISSARRO: “Tu madre está muy preocupada… dice que te estoy empujando hacia el arte en lugar de pensar en cómo ganarte la vida; no sé si me equivoco”.
NARRADOR: Al final, seis de sus hijos terminarían convirtiéndose en artistas, sin duda, gracias al compromiso de Camille con su formación artística. Y cuando Orovida, la hija de Lucien, mostró su talento artístico a sus cinco años, Pissarro exclamó:
CAMILLE PISSARRO: “¡Rayos! Aquí hay otra artista en potencia... Sus dibujos ya están llenos de emoción y elegancia... “Es algo hermoso y feliz que estos niños tengan este amor por el arte”.
107: The Hills at Le Chou, Pontoise, 1882
NARRADOR: Aquí, las pinceladas diminutas de Pissarro crean una textura vibrante que evoca la exuberante variedad de flores y hierbas de un prado cubierto de vegetación. Este sería el último verano que pasaría en Pontoise, antes de que la familia se mudara una vez más.
Aunque permaneció en el campo, las amistades profundas que se forjaron tempranamente en los estudios y museos parisinos prevalecieron. Claude Monet, Paul Cézanne y Edgar Degas, entre otros, lo visitaban con frecuencia. Así, Pissarro atrajo a tantos artistas que se empezó a hablar de una “escuela de Pontoise”. Todos estos artistas habían rechazado el arte académico y, en cambio, preferían trabajar mano a mano, intercambiando opiniones sobre sus obras, mientras experimentaban con el color y la técnica. Pissarro, que era el mayor del grupo, asumió el papel de mentor. Más tarde, Mary Cassatt dijo del artista que era tan eficaz que hasta podía “enseñar a las piedras a pintar correctamente”.
Pero las constantes dificultades de Pissarro para vender sus obras le generaban episodios de inseguridad. Un año después de haber pintado esta escena de Pontoise, le escribió a su hijo Lucien:
CAMILLE PISSARRO: “A veces, siento un miedo terrible de voltear los lienzos que apilé contra la pared; ¡estoy constantemente aterrado de encontrar monstruos donde creí que había gemas preciosas! Sin embargo, a veces me encuentro con obras mías muy bien hechas y realmente en mi estilo, y en esos momentos encuentro un gran consuelo”.
108: The Haymaker, 1884
NARRADOR: Las pinceladas vibrantes de color verde, amarillo y naranja le dan vida a La labradora de Pissarro, que muestra un tema que representaba con frecuencia. Aquí, una mujer hace una pausa en su tarea de henificar, que consiste en voltear el heno con un rastrillo para secarlo.
Esta pintura es de 1884, año en que el mercado del arte colapsó y Paul-Durand Ruel, el marchante de Pissarro, tuvo dificultades económicas. No podía comprar tantas obras del artista como antes.
Pissarro le escribió con ansiedad a Monet:
CAMILLE PISSARRO: “Estoy al límite de mis fuerzas. Me veré forzado a vender, quiera o no... Es fácil hablar de vender, ¿pero a quién? Me está sacando de quicio.
¿Tienes alguna noticia para mí? Recibí una carta de alguien que decía que Durand está completamente arruinado... ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que encontrarnos en París, si es posible, y hacer un plan”.
NARRADOR: Pissarro le entregó algunas de sus pinturas a otro marchante. Durand-Ruel le envió rápidamente una pequeña suma a Pissarro y le pidió que tuviera paciencia, aconsejándole que dejara de pintar figuras humanas por un tiempo, o que estas ocuparan un lugar secundario en sus composiciones. Pensaba que el artista tenía más posibilidades de vender paisajes que pinturas como La labradora. Pissarro se mantuvo firme.
Era inevitable que en sus 32 años de colaboración surgieran tensiones, pero el marchante siempre respaldó a Pissarro con una energía y determinación admirables. Más tarde, después de la muerte de Pissarro, Durand-Ruel y sus hijos siguieron comprando las pinturas del artista a medida que salían a la venta, y organizaron numerosas exposiciones individuales de sus obras en París y Nueva York. Hacia el final de su vida, Durand-Ruel reveló conmovedoramente que imaginaba que el paraíso era tan dulce como un paisaje de Pissarro.
109: The Marketplace, Gisors, 1891
NARRADOR: El interés de Pissarro por las escenas de mercados fue producto de la época que pasó en Caracas, Venezuela, y este tema siguió inspirándolo a lo largo de toda su carrera. Le fascinaba la interrelación económica entre el campo y la ciudad.
En estas escenas, hay compradores y vendedores que conversan, chismorrean, se codean, regatean y se miran entre sí. Es un mundo dominado por las mujeres; el mundo de Julie Pissarro, más que el de Camille. Julie estaba muy orgullosa de su capacidad para negociar buenos precios en los mercados de Pontoise y Gisors, pero a menudo debía comprar a crédito, cuando el dinero escaseaba.
Pissarro exploró el tema de los mercados con distintas escalas y medios, como dibujo, acuarela, gouache, témpera, pastel, grabado, litografía y pintura al óleo. El año que hizo esta obra, le escribió una carta a su hijo Lucien sobre las virtudes de la acuarela:
CAMILLE PISSARRO: “Recuerda que las acuarelas ayudan a la memoria y permiten captar los efectos más efímeros; las acuarelas plasman muy bien lo impalpable, lo poderoso y lo delicado. Y dibujar siempre es indispensable. Separa los tonos sin preocuparte de que los colores se sequen”.
NARRADOR: Aquí vemos cómo Pissarro experimenta con su técnica: usa pequeñas rayas de color para crear volúmenes y formas en lugar de la pincelada suelta, característica de la espontaneidad del impresionismo.
110: Vegetable Garden, Overcast Morning, Éragny, 1901
NARRADOR: En Éragny, Pissarro pintó numerosas vistas del jardín desde diferentes puntos elevados y en distintos momentos del día y del año. Pissarro elegía temas sencillos a propósito. A menudo, las composiciones presentan motivos simples y poco pintorescos, como escenas con el muro del jardín de fondo, arbustos y canteros, así como el sendero entre el gallinero y la casa.
Aquí se ve a una figura femenina solitaria cargando baldes —probablemente Julie Pissarro— mientras camina por el sendero junto al jardín bien cuidado. El papel activo y creador del ser humano en las escenas de jardines de Pissarro distingue sus obras de las de otros impresionistas, que solían representar el paisaje como el escenario de actividades de ocio de la clase media.
Aunque la pintura de plein air marcó sus primeros años impresionistas, Pissarro a veces trabajaba en espacios cerrados. A menudo, las circunstancias lo obligaban a hacerlo. Durante un tiempo, Pissarro sufrió infecciones oculares crónicas, que empeoraron alrededor de 1889, lo que le dificultaba pintar al aire libre. Unos meses después de haber pintado esta escena, le escribió a Lucien:
CAMILLE PISSARRO: “El ojo me molesta constantemente. El más mínimo cambio del clima produce una inflamación...”.
NARRADOR: A medida que su condición empeoraba, recibía consejos contradictorios que lo dejaban confundido y preocupado. Creía en la medicina homeopática, pero sus problemas oculares lo llevaron a consultar un sinfín de médicos. Pissarro, fiel a su naturaleza, no perdió el ánimo, y después de una operación escribió:
CAMILLE PISSARRO: “Probablemente tenga menos abscesos ahora, lo que significa que podré trabajar un poco. Además, me estoy acostumbrando a la idea de usar un solo ojo para trabajar. ¡ Aún así será mejor que nada!”.
111: Vegetable Garden, Overcast Morning, Éragny, 1901
NARRADOR: En septiembre de 1892, Camille Pissarro pasó dos semanas en la casa de campo del crítico y escritor Octave Mirbeau, donde hizo cuatro vistas a gran escala del jardín de su amigo. Un ritmo frenético de puntos y rayas crea el esplendor floral y colorido en el estilo neoimpresionista con el que Pissarro había estado experimentando en ese entonces. Tuvo dificultades para seguir desarrollando este método nuevo y demandante, y escribió:
CAMILLE PISSARRO: “¿Cómo lograr la pureza y simpleza de los puntos sin perder la riqueza, la flexibilidad, la libertad, la espontaneidad y la frescura de nuestro arte impresionista? Eso es algo que me preocupa demasiado”.
NARRADOR: Octave Mirbeau compartía las creencias anarquistas de Pissarro, pero esto representaba un cambio radical para Mirbeau, quien antes había sido nacionalista y había escrito textos con connotaciones antisemitas. Si bien Pissarro casi nunca lo mencionaba en sus cartas, sabía que la sociedad francesa de esa época no era del todo receptiva hacia los judíos. En la década de 1890, se presentó un fuerte auge del antisemitismo en Francia, lo que provocó la fractura de algunas de sus amistades.
Aunque Pissarro había abandonado toda forma de práctica religiosa, se definía y se consideraba judío. En ese sentido, estaba solo en su círculo artístico, pero no por mucho tiempo: durante las primeras décadas del siglo XX, muchos artistas judíos emigrarían a París y jugarían un papel clave en el desarrollo del arte moderno.
112: Pont Boieldieu, Rouen, Effect of Fog, 1898
NARRADOR: A finales de la década de 1890, los numerosos viajes de Pissarro para pintar adquirieron una importancia vital en el desarrollo de su práctica artística. Le gustaba especialmente Rouen, un lugar que conocía bien, y al que había visitado tres veces antes de regresar en 1898 y donde pintó desde su habitación en su hotel, capturando una gran variedad de efectos climáticos. El viaje también fue una oportunidad para ayudarlo a superar el dolor de perder a su hijo Félix, quien había muerto de tuberculosis un año antes de la creación de esta pintura. Aquí, el ancho río Sena refleja el cielo brumoso y neblinoso; el vapor de los barcos bulliciosos se funde con el humo que emana de la fábrica en el fondo.
Escuchemos a Genevieve Westerby:
GENEVIEVE WESTERBY: “Pissarro volvió a pintar temas vinculados con la industrialización a finales de la década de 1890, cuando visitó el puerto de Rouen.
Es interesante comparar [estos] cuadros con otros más antiguos, que tienen una paleta más clara, característica de los comienzos del impresionismo, en comparación con [los] cuadros de Rouen, que tienen un tono mucho más oscuro y apagado, y muchos más ejemplos de fábricas, barcos de vapor y tanto humo que casi se puede sentir la contaminación del aire”.
NARRADOR: Estas escenas que muestran el progreso industrial reflejan la convicción de Pissarro de que las artes estaban intimamente ligadas a su contexto histórico. El mundo siguió cambiando, y Pissarro no se dejó llevar por la nostalgia; admiraba la energía de esta nueva era.
También encontraría esta energía en París, donde finalmente tuvo la seguridad financiera suficiente para mantener un apartamento. Su familia se reuniría con él allí después de que dejara Rouen, y juntos pasarían el invierno entre las bulliciosas calles de la capital.
113: The Tuileries Gardens, Rainy Weather, 1899
NARRADOR: Pissarro estaba encantado de haber conseguido un apartamento en París con vista a los Jardines de las Tullerías. Era un lugar donde la naturaleza —moldeada por el ser humano— se volvía parte del paisaje urbano.
Durante los años siguientes, Pissarro seguiría viajando entre París, Éragny, pueblos pequeños y las grandes ciudades portuarias para buscar inspiración. En octubre de 1903, estaba de vuelta en París, pero no se sentía bien. Su médico de toda la vida primero creyó que tenía gripe, pero su condición empeoró rápido. El 13 de noviembre, Pissarro murió de sepsis a los 73 años, rodeado de su familia.
El funeral tuvo lugar dos días después, con una ceremonia civil sin elogios fúnebres. Hubo una larga procesión de la que formaron parte sus antiguos amigos: Monet, Renoir, Durand-Ruel, Mirbeau y otros. Si bien no hubo ningún discurso, se publicaron muchos artículos que lamentaban su muerte y elogiaban al pintor impresionista y mentor, a menudo llamado “père” o “padre” por sus colegas artistas.
Camille Pissarro tuvo una vida plena dedicada al arte y a su familia hasta el último momento. En una de sus cartas había revelado:
CAMILLE PISSARRO: “La pintura, el arte en general, me cautiva. Es mi vida. ¿Qué más importa? Cuando pones toda tu alma en una obra, toda la nobleza de tu ser, inevitablemente encontrarás un alma gemela que te comprenda... ¿No es eso todo a lo que un artista puede aspirar?”.
NARRADOR: Esta es la última parada de la audioguía de hoy; esperamos que la haya disfrutado. Si la escuchó con uno de nuestros dispositivos de audio, por favor, devuélvalo en el quiosco al final de la exposición. Gracias por escuchar.
Secciones de la guía de exposicion
- Introducción
- Comienzos artísticos: Santo Tomás y Venezuela
- El camino hacia el impresionismo
- Una vida a través de cartas
- Retrato de una familia
- El recorrido impresionista
- Comunidades rurales: escenas de cosecha y del mercado
- Los abanicos de Pissarro
- Un hogar en Éragny
- Un santuario en el jardín
- A contracorriente: convicciones políticas y neoimpresionismo
- Puertos de Normandía: Rouen, Dieppe y Le Havre
- Vistas de París
- Audio Guide
The Honest Eye: Camille Pissarro's Impressionism (La mirada honesta: El impresionismo de Camille Pissarro) está coorganizada por el Denver Art Museum y el Museum Barberini, Potsdam.
La exposición es presentada por Jana y Fred Bartlit, Barbara Bridges, Bridget y John Grier, el fondo Kristin and Charles Lohmiller Exhibitions Fund, y Craig Ponzio.
La muestra cuenta con el apoyo adicional del fondo Tom Taplin Jr. y Ted Taplin Endowment, Adolph Coors Exhibition Endowment Fund, el Birnbaum Social Discourse Project, Lori y Grady Durham, Kathie y Keith Finger, Sally Cooper Murray, Ellen y Morris Susman, Lisë Gander y Andy Main, Mary Pat y Richard McCormick, Kent Thiry y Denise O'Leary, Robert Lehman Foundation, Christie's, los donantes de la campaña benéfica Annual Fund Leadership Campaign, y de los residentes que brindan su apoyo al Distrito de Organizaciones Científicas y Culturales (SCFD, por sus siglas en inglés). Esta exposición cuenta con una indemnidad del Federal Council on the Arts and the Humanities. Apoyo promocional proporcionado por CBS Colorado.