Durante el siglo XIX, serían pocos los europeos o americanos que habrían visto en persona un verdadero desierto. Sin embargo, dada su presencia en la Biblia y en libros como Las mil y una noches, los desiertos se mantuvieron muy vigentes en la imaginación popular.
A medida que los exploradores estadounidenses avanzaban hacia el Oeste, se vieron en la necesidad de describir los vastos y áridos espacios que encontraban. Al evocar el desierto más famoso, el Sahara, usaron un lenguaje orientalizado para expresar el alcance, el aspecto y la experiencia de lo que, para ellos y sus lectores, era una nueva tierra. Con alusiones a los paisajes bíblicos establecieron relaciones entre el Oeste y la Tierra Santa, afianzando la idea de que los euroamericanos eran el pueblo elegido de Dios en busca de un futuro conforme al orden divino.
Muchos artistas franceses y estadounidenses a menudo acompañaron a las expediciones y campañas militares en tierras colonizadas, logrando un acceso sin precedentes a las regiones desérticas. Así ampliaron su expresión estética para captar el desafiante ambiente y las geografías únicas del desierto. Las obras resultantes enfatizan la soledad y el peligro, aunque muchas culturas han prosperado en estos entornos áridos por generaciones.
Hay tierras plenas de agua para el bienestar del cuerpo, y tierras plenas de arena para el bienestar del alma.
Eugène Fromentin
Bab-el-Gharbi Street in Laghouat (La Rue Bab-el-Gharbi à Laghouat)
1859
Oil paint on canvas; 55⅞ × 40½ in
Musée de la Chartreuse, Douai, France, 148 ancien dépôt. © RMN-Grand Palais/Art Resource, NY
En 1853, Fromentin llegó a Laghouat, una ciudad argelina cuya población había sido diezmada seis meses antes por un ataque francés. Dado que Fromentin había sido escoltado por militares franceses y el gobierno francés le había encargado esta obra, solo insertó insinuaciones de la violencia sufrida en Laghouat: las aves seguramente son de carroña y vienen atraídas por los muertos, y como observó un crítico francés contemporáneo, la extraña quietud de las figuras reclinadas podría evocar los cadáveres con sus mortajas.
Fernand Lungren
In the Abyss: Grand Canyon
about 1896. Oil paint on canvas
60¼ × 40 in. (153 × 101.6 cm)
The Art, Design & Architecture Museum, University of California, Santa Barbara: Fernand Lungren Bequest, 1964.659
Esta dramática pintura presenta un ejemplo de cómo la geografía y el clima del desierto motivaron a los artistas a experimentar con el color y la composición. Entre 1892 y 1897, el Ferrocarril de Santa Fe financió los viajes iniciales de Fernand Lungren al Suroeste como parte de una campaña promocional. En esta, una de las pinturas resultantes, Lungren resalta a una solitaria figura diné (navajo) en vez de los trenes y el turismo que ya definían la región.
Charles Marion Russell
Roping Fresh Mounts
1918
Oil paint on canvas
24 × 36 in.
Cincinnati Art Museum: Williams Family Gift in Honor of William J. Williams, 2013.238. © Cincinnati Art Museum/Williams Family Gift in Honor of William J. Williams/Bridgeman Images
Charles Marion Russell creó esta pintura después de un viaje al Suroeste en 1916. Narrando su experiencia a un amigo en una carta, escribió que había visto a unos jinetes dinés (navajos), a los que llamó “árabes americanos”. Esta frase, ya en uso durante el siglo XIX, identificaba a los nativos americanos y a los árabes como vestigios cada vez más raros de las llamadas culturas primitivas, consumidas por las fuerzas modernas. Tales actitudes siguen impactando a los pueblos indígenas y árabes al ignorar su diversidad, adaptabilidad y supervivencia.
Gustave Guillaumet
Le Sahara (Le désert)
1867
Oil paint on canvas
43½ × 78.9 in
Musée d'Orsay, RF 505. © RMN-Grand Palais/Art Resource, NY. Photograph by Franck Raux/Stéphane Maréchalle.
En esta pintura del cadáver de un camello en un austero desierto, Gustave Guillaumet, quien pasó largo tiempo en África del Norte, ofrece una de las imágenes más conmovedoras de la belleza y el peligro que coexisten en aquel paisaje. La obra se expuso en el Salón de París en 1868, despertando confusión y hostilidad por su extraño tema y porque, tras más de 30 años de actividad colonial en Argelia, algunos espectadores intuyeron en ella una crítica de la expansión francesa.
Voces comunitarias
Muchos participantes de los grupos focales reflexionaron sobre cómo podría seguir impactando las pinturas históricas nuestra opinión de otras personas en el presente:
Eugène Giradet
Caravan in the Dunes of Bou-Saada (Caravane dans les Dunes de Bou-Saada)
1895
Oil paint on canvas
26½ × 42¾ in. (67.3 × 108.6 cm)
Musée d'arts de Nantes, inv. 993. © RMN-Grand Palais/Art Resource, NY. Photograph by Gérard Blot
¿Vemos hoy del mismo modo a las personas que aparecen en estas pinturas? Quizás en Estados Unidos creemos que podemos mirar una pintura del siglo XIX de un vaquero a caballo y entenderla claramente como obra histórica. Pero cuando la pintura es de un “otro”, ¿vemos a esa persona como algo estático, como una representación real que se extiende al presente?
Near East to Far West: Fictions of French and American Colonialism is organized by the Denver Art Museum. It has been made possible in part by a major grant from the National Endowment for the Humanities: Democracy demands wisdom. Research for this exhibition was supported by the Terra Foundation for American Art. It is presented with generous support from Keith and Kathie Finger, the Gladys Krieble Delmas Foundation, Sotheby's, the donors to the Annual Fund Leadership Campaign, and the residents who support the Scientific and Cultural Facilities District (SCFD). Promotional support is provided by 5280 Magazine and CBS Colorado.