El Jardín Sensorial desde la perspectiva de la jardinera de AGUA. Todas las fotos son cortesía de Kevin Philip Williams.
El envolvente bosquecillo de la jardinera de MADERA.
La jardinera de CIELO a principios de verano.
El Jardín Sensorial del Denver Art Museum, compuesto de tres ejes separados (AGUA, MADERA y CIELO), te puede transportar hasta un arrecife botánico, atraerte hacia un diáfano bosquecillo o elevarte por la atmósfera. Solo con moverse unos cuantos pies, o cambiar sencillamente de campo visual, los visitantes pueden simultáneamente anclarse a momentos y vivencias íntimas con la vegetación y acceder a la extensión ilimitada que rodea la terraza.
En esencia, los jardines son instalaciones o adaptaciones específicas de un lugar que emplean organismos vivos para transformar el mundo que los rodea. Necesitan ajustarse a las condiciones de un espacio dado como complementos, respuestas o desafíos al entorno circundante. La presencia austera y masiva del Edificio Martin y los estructurados y definidos bancales creados por Didier Design Studio requerían un estilo de plantar más relajado, libre y suave para el Jardín Sensorial. Una primera visión del jardín proponía que cada jardinera reuniera matas voluminosas de pradera de hierbas cortas como las que antaño cubrían la estepa de Denver. Estos brotes acogerían el cambio y temporalidad inherentes a las plantas como contraste a la arquitectura permanente en la que se ubicarían.
Gracias al trabajo de colaboración con Angie Andrade, directora adjunta de Horticultura y gestora de los Programas de Horticultura Terapéutica de los Jardines Botánicos de Denver, identificamos plantas que funcionarían para adaptarse a la visión del jardín y que crearían una experiencia sensorial dinámica. Las plantas llamadas sensoriales son aquellas que suscitan una respuesta humana, bien a través de la memoria sensorial, bien por sus atributos físicos o químicos inmediatos. Nos enfocamos en plantas sensoriales por excelencia, es decir, aquellas con las que muchas personas se sienten probablemente conectadas, como la oreja de conejo (Stachys byzantina) y el orégano (Origanum vulgare), que son fácilmente reconocibles y proporcionan sensaciones casi universales. Además, estas plantas son muy resistentes y pueden soportar diversos estreses ambientales y físicos como la sequía o que se las toque o pode repetidamente.
Como muchas de las plantas sensoriales por excelencia son nativas de las regiones mediterránea y madreana, nos inspiramos en la garriga, una comunidad vegetal caracterizada por arbustos de hojas suaves, hierbas elegantes y especies perennifolias aromáticas. Combinamos estas plantas con las de la estepa de hierba corta, un bioma xerófilo afín de hierbas, flores silvestres y arbustos plateados, para crear una comunidad vegetal nueva que permite una experiencia antropocéntrica única y que juega con la estética visual común de ambas biorregiones.
Las tres jardineras ofrecían oportunidades para un diseño que permitía colocar juntas ciertas plantas, creando tres experiencias diferentes que pueden observarse en conjunto o separadas como ámbitos únicos.
AGUA
El elemento central del Jardín Sensorial es la jardinera de AGUA: una poza florística y tanque botánico táctil. Suculentas de especial textura, cobertura herbácea y especies perennes en flor crean un arrecife botánico debajo de una matriz de hierbas que determina la superficie de la poza. Arbustos y plantas más altas y carismáticas rompen la superficie. Los visitantes pueden mirar a través de estas capas y descubrir mundos anidados. Una poza a rebosar que circula por el lecho refleja tanto las plantas circundantes como el Edificio Martin arriba, creando una conexión superpuesta que fija el edificio y hace levitar el jardín.
MADERA
Empleando árboles y arbustos tanto para revelar como para oscurecer, el bancal de MADERA acompaña la altura y densidad del edificio adyacente. Las capas de árboles altos y arbustos densos y variados nos hacen conscientes de la altura y complejidad del mundo que nos rodea, arrastrando los sentidos hacia lo profundo y lo elevado. Un sotobosque aireado y florido ofrece un mundo reflejado de follaje bajo y flores altas en donde perderse.
CIELO
La jardinera de CIELO se halla al borde de la terraza. Erigida por encima de los otros lechos, sus altas hierbas y flores silvestres bloquean cualquier otra vista de la ciudad, dando la sensación de estar en lo profundo de la pradera y el espacio sin fin por encima de esta.
Como buscábamos comunidades vegetales de carácter espontáneo que nos ayudaran a transmitir una impresión agreste por todo el jardín, quisimos evitar cualquier sensación de imposición en el diseño. Para asegurarnos de no dejar una huella demasiado grande de nosotros en los jardines, utilizamos una técnica llamada emulación de sistemas silvestres que, en cierto modo, permite eliminar al diseñador del diseño naturalista. Mediante una colocación flexible de elementos alrededor de un marco ya en evolución, uno puede evitar sensaciones deliberadas y forzadas en los jardines. En este caso, se usó un trozo desenterrado de concreto de unos cimientos como base para la aparición natural y aparentemente al azar de patrones. (Véase más abajo la foto en el pase de diapositivas)
El Jardín Sensorial ofrece el espacio y las oportunidades necesarias para experimentar a través de plantaciones diseñadas para involucrar e inspirar. El diseño le permite a uno sumergirse en los jardines, pero sin privarle de la posibilidad de adentrarse, atravesar y alejarse de ellos, mientras que la diversidad y los matices de las plantaciones, combinados con la familiaridad de las propias plantas, celebran el gozo del descubrimiento y el confort de la conexión como constantes.