Vicente Telles, La Malinche (detail), 2018. Painting on board with copper ground, 36 × 30 in. Funds from Ethel Sayre Berger by exchange and partial gift of Ellen Anderman and James C. Donaldson, 2022.38

Un santero de Nuevo México habla de La Malinche

Preguntas y respuestas con Vicente Telles

Vicente Telles, La Malinche (detail), 2018. Painting on board with copper ground, 36 × 30 in. Funds from Ethel Sayre Berger by exchange and partial gift of Ellen Anderman and James C. Donaldson, 2022.38

Mientras efectuábamos la investigación para Traitor, Survivor, Icon: The Legacy of La Malinche (Traidora, sobreviviente, ícono: El legado de La Malinche, en el DAM hasta el 8 de mayo), las cocuradoras Victoria Lyall, Terezita Romo y yo buscamos obras de arte que nos ayudaran a contar la historia de una joven indígena influyente, pero muy denostada, a la que conocemos como Malinche. Esta investigación se llevó a cabo en bibliotecas, en línea, en las salas de almacenamiento de museos, en casas de coleccionistas privados y en estudios de artistas. Conocimos a Vicente Telles, un joven santero (alguien que se dedica a crear imágenes de santos) en mi ciudad natal, Albuquerque, Nuevo México. La pintura de Vicente de La Malinche como una muchacha vestida con un huipil (especie de túnica) finamente tejida utiliza el formato de composición tradicionalmente asociado con el de la Virgen de Guadalupe. En la siguiente entrevista, Vicente habla de lo que le inspiró a pintar a Malinche.

Si la gente se esforzara más en comprender los relatos de los otros, o en escuchar historias como la de La Malinche, los matices de la existencia humana serían menos polarizantes.

– Vicente Telles
painting of La Malinche as a young girl

Vicente Telles, La Malinche, 2018. Painting on board with copper ground, 36 × 30 in. Funds from Ethel Sayre Berger by exchange and partial gift of Ellen Anderman and James C. Donaldson, 2022.38

page from Florentine Codex

Bernardino de Sahagún, Malinche translating, 16th century. Florentine Codex, Book XII. Ms. Med. Palat. 218–220, f.26r. Courtesy Biblioteca Medicea Laurenziana, World Digital Library (WDL) and the U.S. Library of Congress

Jesse: Usted fue uno de los pocos artistas contemporáneos que se ocuparon de La Malinche como tema. ¿Puede hablarnos de por qué creó una obra centrada en su historia?

Vicente: Simplemente me pareció adecuado. Me preguntaba cómo sería ser mujer en aquella época y lo había relacionado con el machismo que las mujeres chicanas/mexicanas/latinas contemporáneas aún siguen afrontando hoy en día. Cuando vivía en San Diego, traté de crear una serie centrada en mujeres chicanas/latinas poderosas, pioneras en su campo. Ellen Ochoa, por ejemplo, fue una de las primeras mujeres astronautas, o Sonia Sotomayor, la primera jueza latina de la Corte Suprema. Quería explorar y resaltar las historias de poderosas mujeres de piel morena en mi arte.

Me encontré con La Malinche por primera vez en el cuento de Rudolfo Anaya "La leyenda de la Llorona" (1984) y empecé a preguntarme por qué se la consideraba una traidora si estaba haciendo lo mejor para ella y su pueblo en aquel momento. Ella sabía varios idiomas. Era sagaz. Comprendió la complejidad de su propia situación. ¿Qué persona, qué hombre no sería alabado por eso? Yo trataba de reflexionar sobre el feminismo de una manera diferente. Pienso en lo fuerte que es mi mamá; las mujeres de mi familia han hecho cosas verdaderamente importantes. Para que tengamos éxito como cultura, tenemos que reconocer que las mujeres desempeñan un papel esencial en ese éxito. Creo que eso se remonta al nacimiento de lo que somos como pueblo y a las decisiones que tomó Malinche.

Jesse: ¿Puede contarme más sobre su investigación de la historia de Malinche? ¿Tuvo conocimiento de su historia al crecer en Albuquerque? ¿O qué fuentes ha leído, qué imágenes ha mirado?

Vicente: Sabía de ella de más joven. Inicialmente, leí el libro de Anaya porque me interesaba la historia de La Llorona, la mujer que llora por sus hijos, y su libro alude a esta idea de los niños desaparecidos. Y luego empecé a revisar los códices antiguos cuando vivía en California. Pensé en las dos caras de la moneda -española y mexicana- y en cómo, aunque algunas personas se identifican con una u otra, la mayoría se sitúa en el medio. ¿Y quién está en medio de la historia de la Conquista? Es La Malinche. Ella está en el medio, y creo que esa es la parte más hermosa de nosotros como personas, las zonas grises. Gran parte de mi trabajo consiste en tratar de llevar las cosas al punto intermedio donde se encuentra la realidad, en contraposición a los extremos de una u otra cara.

Busqué cualquier imagen de ella en los códices, realmente cualquier cosa que tuviera su imagen. Me pregunté: ¿qué historia quiero contar? ¿Cuál es su relación con las mujeres poderosas de mi vida, que son personas con educación y han tenido que tomar decisiones difíciles? Esta obra es mi oda a ellas. Como santero, uno mira las historias de estos santos y todos tienen atributos e implementos relacionados con su camino a la santidad. Y pensé, si ella fuera una santa, ¿cuáles serían sus atributos? Para mí la historia de Guadalupe encajaba perfectamente. Allí tenemos: 1) el primer contacto; 2) su aceptación del cristianismo y, finalmente, 3) la conversión de los indígenas al cristianismo.

La historia de Malinche es tan importante como lo es la de Guadalupe para la historia de los mexicanos y los neomexicanos. Cuando tomas a una persona que es considerada una villana y la pintas utilizando la iconografía familiar (asociada a la Virgen de Guadalupe) que la gente entiende, cambias la estatura de esa figura y, con suerte, esto empieza a cambiar la forma de pensar y hace que el espectador se cuestione. ¿Cómo veo a esta persona? ¿Por qué veo a esta persona como una traidora cuando ni siquiera conozco o entiendo su historia? Y quería atacar la idea de que lo que sabemos es definitivo, pero no lo es. Entonces, ¿por qué es algo inamovible para algunas personas?

Jesse: ¿Cómo decidió convertirse en santero? ¿Se había formado como artista? Sé que es una tradición que se practica a menudo en el norte de Nuevo México y que se transmite a través de las familias y como aprendices

Vicente: Supongo que el origen de cómo me convertí en santero dice mucho de por qué me dediqué a hacer imágenes de La Malinche. Yo asistía a una clase de Estudios Chicanos en la Universidad de Nuevo México y el profesor dijo: "La gente que visita Nuevo México tiene esta idea idílica de que la gente de aquí son plateros navajos o santeros". Bueno, yo sabía lo que era un platero, pero ¿qué carambas es un santero? Y tratar de encontrar información sobre esta práctica fue difícil. Y la información que encontré, en lugar de responder a mis preguntas, hizo que preguntara más. Empecé a pensar en la forma de arte santero como un instrumento político.

A medida que maduraba en mi práctica, empecé a utilizar mi arte para cuestionar cosas o contar nuevas historias. No tenía formación artística, pero empecé a pintar cuando me mudé a Los Ángeles. Tenía mucho tiempo libre, y me sumergí en la práctica de mi oficio. Ser santero tenía sentido para mí porque podía utilizar mis habilidades físicas para tallar la madera sobre la que pintaba. También me convertí en un adicto a los libros usados; trataba de conseguir cualquier información que pudiera encontrar, incluidos los códices antiguos. Empecé a fusionar la imaginería de los códices y los santos de Nuevo México. Había una conexión formal que simplemente encajaba; se puede ver en el perfil de las figuras y en las elecciones de color.

Jesse: ¿Puede decirme algo más sobre los materiales y la iconografía de su pintura y cómo se relacionan con la historia de Malinche para usted?

Vicente: Hice este cuadro para una exposición en San Diego. Dos días antes de que tuviera que irme, tuve una visión de esta obra. Trabajé en ella durante 24 horas seguidas. En cuanto a los materiales, sabía que quería incorporar arcilla micácea del norte de Nuevo México para darle algo de brillo y resplandor. También me gusta la idea de pintar con parte de la tierra de Nuevo México y que se vea afectada por las historias de México. Es una oda a mi historia. Yo no existiría si ese encuentro entre Malinche y Cortés no hubiera ocurrido. También reflexioné sobre cómo podía mantenerme fiel a mi estética y lograr que la obra fuera lo suficientemente regia para esta historia. Es una combinación de ideas y procesos materiales, pero también me ha dado la oportunidad de impulsar mis habilidades. Entonces pensé ¿cuál de los vestidos en los que la muestran en los códices es mi favorito? ¿Y cómo lo reproduzco? En aquel momento, nunca había pintado múltiples figuras, varias veces en la misma obra, y necesitaba que tuvieran el mismo aspecto. No quería que pareciera una historia al azar de todas estas personas diferentes.

Cuando pinto, no quiero simplemente contar una historia o impresionar a los espectadores. Pinto obras que pueden vivir en una casa como un miembro más de la familia. Tradicionalmente, los santeros hacen santos que pasan a formar parte de la familia. Se supone que estas obras se comunican con nosotros, nos atraen hacia la comunidad. El arte debe ser así; tiene que ser capaz de hablar contigo sin gritar.

Jesse: ¿Qué significa Malinche para usted como artista, como chicano, como neomexicano?

Vicente: Ella fue una persona responsable de la toma de decisiones estratégicas, y sí, estas decisiones se tomaron para sobrevivir, pero al tomarlas, permitió que las comunidades sobrevivieran, y no tuvo que depender de la opinión de los hombres para su aceptación o validez. Creo que es hermoso cuando las personas toman decisiones basadas en la confianza, fe y seguridad que tienen en quienes son. Cuando la gente toma decisiones para ayudar a la comunidad en general, creo que eso es mostrar empatía a un nivel que no creo que entendemos. Si la gente se esforzara más en comprender los relatos de los otros, o en escuchar historias como la de La Malinche, los matices de la existencia humana serían menos polarizantes. La gente aceptaría un poco más las decisiones que otros toman no solo para ellos, sino también para los miembros de su familia y su comunidad con el fin de sobrevivir.