El pintor y muralista de Colorado Frank Mechau (1904-1946) fue un impulsor del Oeste norteamericano como tema para el arte moderno en el país. Su pintura de 1934, Rodeo # 1, que se puede apreciar las salas de arte del Oeste de los Estados Unidos en el séptimo piso del Edificio Martin del Denver Art Museum, es evidencia de un año medular para la trayectoria temprana de Mechau y representa una contundente declaración de sus valores y sus aspiraciones para el arte estadounidense.
Mechau pasó su infancia en Glenwood Springs, Colorado. Estudió en la Universidad de Denver, mudándose después a Nueva York y de ahí a París, donde trabajó durante unos años y viajó por toda Europa. Regresó a su Colorado natal en 1932, en el momento más duro de la Gran Depresión, pero su éxito en Europa le permitió establecerse en el circuito artístico de Denver. El año 1934 resultó ser clave para Mechau. Fue el año en el que recibió el primero de los muchos encargos que recibiría del Public Works Art Program (PWAP) (Programa de obras públicas) del New Deal estadounidense, pintó el afamado Horses at Night (Caballos de noche) para la Biblioteca Pública de Denver. En mayo de ese mismo año recibió la prestigiosa beca Guggenheim, siendo el primer artista de Colorado en recibir ese honor. Dicha beca ofrecía apoyo económico durante un año para intelectuales y artistas prometedores, quienes debían pasar su año de estudio en el extranjero. Notablemente, a Mechau se le permitió quedarse en Estados Unidos por el período de su beca; en lugar de volver a Europa, pasó el verano en el valle Roaring Fork, en la misma cordillera que lo vio crecer. En su libro Frank Mechau: Artist of Colorado, su autora Cile Bach cuenta que el artista escribió: “En este año de estudio quiero saturar mi mente con el lujo de paisajes, rodeos, y caballos que abundan en este territorio”. material of landscape, rodeos, horses with which this territory abounds.
El pintor seguramente sintió que estos eran temas netamente estadounidenses, y se convirtieron en el foco de su arte.
Frank Mechau, Rodeo #1, 1934. Óleo sobre lienzo; 39 x 84 in. Denver Art Museum: Adquisición del museo, 1972.50. Después del tratamiento de conservación.
Durante ese verano en las montañas, Mechau pintó Rodeo #1, una dinámica escena de rodeo con cuatro caballos y tres jinetes delante de una cerca blanca brillante, bajo un dramático cielo nublado. Esta obra es emblemática del estilo temprano de Mechau. Su uso del punto de fuga, figuras simplificadas, y formas lineales muy claras delata su interés hacia el Renacimiento temprano italiano y la pintura europea moderna. Al contraponer las líneas horizontales, verticales y diagonales de las formas arquitectónicas con las líneas curvas de los caballos y los jinetes, Mechau plasma en su obra una sensación de energía y vitalidad.
Hacia finales del año 1934, Mechau presentóRodeo #1 a la Segunda Bienal de Pintura Americana Contemporánea en el Whitney Museum of American Art en Nueva York. De los 153 artistas seleccionados —entre ellos Charles Demuth, Georgia O’Keeffe, Thomas Hart Benton, Edward Hopper, Marsden Hartley, y Grant Wood— solo unos cuantos eran del Oeste norteamericano, haciendo aún más destacable la inclusión de Mechau. Esta exposición de pintura contemporánea norteamericana se centró en los artistas de la Costa Este y en la Depresión, aun presente. Muchos artistas exhibieron visiones desoladas y desesperanzadas de los devastadores efectos del Dust Bowl (Cuenco de polvo), las tormentas de arena que azotaron al oeste en aquellos años. Mechau, en cambio, hizo algo diferente. Rodeo #1 muestra una escena viva, llena de energía, del Oeste americano que Mechau conocía muy bien. En su lienzo, que mide más de 3 pies x 7 pies, eleva la vida del oeste a una escala monumental. La inclusión de esta obra en la Bienal del Whitney fue una declaración audaz no solo de la vitalidad del Oeste norteamericano sino de la importancia y viabilidad de temas del Oeste en el arte moderno norteamericano.
La restauración de la obra a su aspecto original
Antes de que el DAM adquiriera la pintura en 1972, el revestimiento superficial original (que sospechábamos era una mezcla de goma laca y barniz de resina natural) se había decolorado, dejando la obra con un tono amarillo oscuro opaco. Además, en algún momento alguien había pintado gruesas líneas negras en la parte superior del revestimiento. Se desconoce quién pintó estas líneas oscuras, pero es posible que las agregó para distinguir entre diferentes formas, ya que la decoloración del recubrimiento dejó monocromática la obra. Su aplicación gruesa alteró la composición y la energía de la pintura que se expuso en la Bienal Whitney de 1934, hecho que podemos constatar en una fotografía de archivo en blanco y negro de la pintura de la época en que se exhibió por primera vez.
Tras consultar con la familia Mechau, y gracias a una generosa donación de uno de los donantes del museo, el Instituto Petrie de Arte del Oeste de Estados Unidos inició el proceso de conservación de la obra y restauración a su aspecto original. La conservadora de pinturas Yasuko Ogino removió la pintura negra y el revestimiento descolorido de la superficie, un proceso que se hizo difícil debido a las variaciones extremas en la aplicación de la pintura, desde áreas muy texturizadas y multiples pequeñas acumulaciones finas hasta áreas muy delgadas y sensibles a los solventes. La pintura se transformó de un tema monótono, aunque dinámico, en la obra maestra viva y expresiva que originalmente se había presentado al público hace casi 90 años atrás.