Pantings and drawings curated in the Blue Ribbon art showcase

Enfoque en la comunidad: Youth Artists on the Spectrum

Self-portrait painting of Max Miller
Max Miller. Imagen cortesía del artista.
The Wonderscape space displaying artworks
The brand new Wonderscape space, located in the lower level of the Martin Building.

La recién estrenada Zona de Asombro, ubicada en la planta baja del Edificio Martin.

La exposición en la Zona de Asombro presenta obras de arte (acuarela, fotografía, escultura, entre otras) de 25 jóvenes artistas y tres adultos que se encuentran dentro del espectro autista. El objetivo de la muestra es celebrar a los artistas, así como ayudar a otras personas a entender y para educar a otros sobre gente joven con autismo. Max lo dice mejor:

"El arte nos conecta a todos. Nos une como seres humanos. No tiene límites. Puedes visitar cualquier museo en cualquier parte del mundo y encontrarás arte de un momento determinado de la historia. ¿Qué es lo que ves? Fotos de comida, mascotas, familias, eventos, paisajes: un objeto que era importante para ese artista en ese momento. Quizás algunas de las obras de arte fueron descubiertas en alguna ruina. ¿Fue obra de un niño o de un artista profesional? ¿Y acaso eso tiene importancia?

Hay un dicho según el cual todos nacemos artistas hasta que alguien nos dice que no lo somos. El arte que aquí se presenta tiene un denominador común que es un diagnóstico compartido y ese diagnóstico de ser neurodiverso se encuentra en un espectro autista. Cada persona es diferente. Mis amigos que participan en esta exposición suelen ser vistos desde el diagnóstico primero, y como personas después, o que tienen que manejar sus vidas a través del contexto del autismo; pero ahora mismo, en este momento, ellos son artistas”.

Y sobre los artistas de Blue Ribbon, Max dice:

“Creé esta exposición como una forma de mostrar el talento de mis amigos con TEA (trastorno del espectro autista), para darles la oportunidad de exponer su arte, de que se escuchen sus voces y de que se sientan orgullosos de sus logros. El arte me salvó la vida. Cuando no podía hablar, hacía dibujos para conseguir lo que necesitaba. Cuando tenía emociones fuertes, las dibujaba porque no podía verbalizarlas. Cuando mi arte se expuso por primera vez, aquí en el Denver Art Museum, mi vida cambió. Ya no era Max, el niño autista. Era Max, el artista. Sentí que me veían por primera vez. Me sentí apreciado. Eso me inspiró a compartir esa experiencia con otros".