Dos jinetes viajan por un paisaje desértico salpicado de salvia color verde oscuro. Arriba, nubes monumentales de base plana surcan un brillante cielo azul. Al fondo, ancestrales buttes (colinas de cima plana) en diferentes tonos terracota y sombras en azul oscuro se extienden a lo largo de toda la composición. En este cuadro, llamado muy acertadamente Cloud World (Mundo de la nube), el artista estadounidense Maynard Dixon (1875–1946) demuestra su habilidad para pintar los vastos espacios y detalles diminutos de los paisajes desérticos mediante colores intensos y encuadramientos certeros. Wilbur Hall, amigo de Dixon, resumió bien el impacto de la obra cuando escribió: “Lo que mejor pinta son aquellas cosas que, de tan enormes, uno tiene que vivirlas para entenderlas. Sus temas son montañas y desiertos, con las personas que viven allí. Creo que conozco un poco mi Oeste, pero para darme cuenta de cuán grande y espléndido y libre y magnífico, y creado por Dios es realmente, necesito, de vez en cuando, contemplar las pinturas de Maynard Dixon”.
Maynard Dixon, Cloud World, 1925. Óleo sobre tela; 34 x 62 pulgadas. Denver Art Museum: Fondos de la LARRK Foundation, Tom y Jane Petrie, y Craig y Nicole Harrison; con fondos por intercambio de la Peck Collection, Harmsen Collection, Roath Collection y del American Purchase Fund, 2025.433
Dixon nació en Fresno y pasó la mayor parte de su juventud en California, donde desarrolló una carrera exitosa como ilustrador en publicaciones regionales. Al inicio del siglo XX, empezó a hacer largas excursiones por el gran Oeste, incluidos los desiertos del suroeste. En 1907, a raíz de los devastadores efectos del terremoto de San Francisco un año antes, entre ellos, la destrucción de su estudio, Dixon se mudó a Nueva York y empezó a crear ilustraciones para publicaciones nacionales. En 1912, regresó a San Francisco y se enfocó en la pintura de caballete. Inspirado en un viaje al desierto de Sonora en Arizona, llevado a cabo en 1925, Cloud World combina un tema tradicional con influencias modernas. Hacia el final de su vida, Dixon dividió su tiempo entre el sur de Utah y Arizona, rodeado de las vistas desérticas que más lo inspiraron.
Se sabe que la pintura Cloud World pasó por varias etapas. Fue exhibida mientras Dixon vivía, antes de que en 1943 la adquiriera Clay Lockett (1906-1984), coleccionista, radicado en Tucson. En 1976, Lockett la prestó al Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde se mostró en la exposición The Natural Paradise (El paraíso natural), junto con paisajes del suroeste norteamericano de Marsden Hartley y Georgia O’Keeffe.
Tras la muerte de Lockett, la obra fue adquirida por William Ruger (cofundador de Sturm, Ruger & Co.) y heredada generación tras generación por su familia hasta 2025, cuando fue comprada por el Instituto Petrie de Arte del Oeste Americano del DAM con la entusiasta participación de los miembros del consejo de administración Craig Harrison y Tom Petrie.
La pintura de Dixon hace gala de una procedencia directa que la vincula con el artista, además de un impresionante historial de exposiciones. Ahora, por primera vez, Cloud World formará parte de la exposición permanente, ubicada en las Salas de Arte del Oeste Estadounidense del DAM, en el séptimo piso del Edificio Martin.