uwauwami (Butterfly) by Sheroanawë Hakihiiwë

El artista Sheroanawë Hakihiiwë

Piel y papel, pasado y presente
uwauwami (Butterfly) by Sheroanawë Hakihiiwë

Sheroanawë Hakihiiwë, uwauwami (Butterfly), 2019. Oil-based ink on Hanji mulberry paper; 20 × 15 in. Purchased with funds from the Ralph L. and Florence R. Burgess Trust, 2021.116.9.© Sheroanawë Hakihiiwë/Galería ABRA.

pariki husepari (Toucan's Chest) by Sheroanawë Hakihiiwë

Sheroanawë Hakihiiwë, pariki husepari (Toucan's Chest), 2019. Oil-based ink on Hanji mulberry paper; 21 × 15 in. Purchased with funds from the Ralph L. and Florence R. Burgess Trust, 2021.116.5. © Sheroanawë Hakihiiwë/Galería ABRA.

hisiriki (Branches Without Leaves) by Sheroanawë Hakihiiwë

Sheroanawë Hakihiiwë, hisiriki (Branches Without Leaves), 2019. Oil-based ink on Hanji mulberry paper; 19½ × 15½ in. Purchased with funds from the Ralph L. and Florence R. Burgess Trust, 2021.116.1. © Sheroanawë Hakihiiwë/Galería ABRA.

Desde el momento en que los europeos llegaron por primera vez a las Américas en la última década del siglo XV, el universo visual de los habitantes nativos ha sufrido un cambio constante. A principios del siglo XVI, los europeos intercambiaban cuentas de vidrio y herramientas de hierro por joyas de oro y perlas. Es a través de los pocos artefactos de esta época que sobrevivieron, como los figurines zemí provenientes de la isla de La Española —que incorporaban cuentas de vidrio y espejitos europeos junto a materiales locales—, que podemos apreciar el inicio de los procesos artísticos de cruce cultural que tuvieron lugar en las Américas.

Sabemos muy poco sobre cómo las comunidades indígenas emplearon y adaptaron —o rehusaron— bienes, materiales, tecnologías y repertorios visuales procedentes de otras culturas, y cómo estas decisiones transformaron su universo visual y configuraron su cultura. Sin embargo, lo que sí sabemos es que se trata de un proceso constante, que todavía ocurre hoy en día. También sabemos que, en muchos casos, ese intercambio cultural resulta en nuevas y extraordinarias expresiones artísticas.

El proyecto comunitario Yanomami Owëmamotima

En 1992, la artista mexicana Laura Anderson Barbata (nacida en 1958) comenzó un proyecto artístico con el pueblo indígena yanomami de Pori Pori, Venezuela. Esta comunidad remota con contacto limitado con el mundo exterior se localiza en el interior de la región amazónica, en la zona fronteriza entre Venezuela y Brasil. Anderson Barbata enseñó a esa comunidad cómo elaborar papel a partir de fibras vegetales y materiales orgánicos reciclados. Producir papel en medio de la jungla es un proyecto complicado, pero Anderson Barbata estaba resuelta a proporcionar a esas comunidades las destrezas necesarias para elaborar papel, un material importante para la educación de la comunidad y para preservar su herencia cultural.

Los yanomamis carecen de una historia escrita. En su lugar, durante milenios, han dependido de la tradición oral para transmitir historias de generación en generación. No obstante, la creciente influencia de personas ajenas —como representantes del gobierno y misionarios cristianos— ha venido amenazando esta antigua tradición. Un miembro de la comunidad, Sheroanawë Hakihiiwë (nacido en 1971) quedó fascinado con la fabricación de papel; para él fue una experiencia que le cambió la vida (algunos de sus dibujos se encuentran en ReVisión: Arte en las Américas, a la vista hasta el 17 de julio de 2022). Él y Anderson Barbata fundaron el proyecto comunitario Yanomami Owëmamotima para la publicación de libros elaborados por la comunidad.

Hakihiiwë vio de inmediato el potencial de los dibujos en papel para documentar su mundo y dejar inscrita la cultura visual, así como los mitos y creencias de su pueblo. También reconoció en el papel un medio para desarrollar su propia expresión artística. Tal como ocurrió en otras culturas del pasado, un material nuevo y ajeno, en este caso el papel, llevó a un momento de revolución artística en una comunidad.

Conexión con la pintura corpora

Como artista autodidacta, la carrera de Hakihiiwë ha evolucionado a lo largo de casi tres décadas de práctica. Lo que empezó como una especie de registro de los conocimientos y memorias de los yanomamis, progresó hasta una representación muy personal de su mundo y vida diaria en la región amazónica. Plantas, animales, ríos y montañas, las cosmogonías del Amazonas, el shabono (la vivienda comunal tradicional), cestas y otros artefactos del hogar y el trabajo; todo lo que rodea al artista aparece representado en su obra. Para Hakihiiwë, dibujar en papel se ha convertido en una especie de ejercicio ritual, uno que, de alguna manera, conecta con la pintura corporal, una práctica todavía importante entre los yanomamis.

El Denver Art Museum adquirió un total de 10 dibujos suyos, que se basan en técnicas de pintura corporal. Con secciones de flechas de caña huecas y sellos tallados en madera, el artista dibuja composiciones de elementos en serie empleando tintas a base de grasa hechas con pigmentos naturales. Esta acción pictórica repetitiva, ejecutada a menudo mediante movimientos rítmicos, imita el proceso de pintura corporal durante ceremonias especiales de trascendencia cultural para los yanomamis. En este caso, el papel hecho a mano, en vez del cuerpo humano, es el medio de soporte. El artista usa diferentes motivos de la tradición pictórica corporal en cada uno de los 10 dibujos, y como estos son hechos en papel y no sobre piel humana, no son temporales. La obra adquiere una dimensión diferente, ya que el nuevo soporte permite que las imágenes, destinadas en principio para el cuerpo, alcancen el mundo exterior.

Los dibujos de Hakihiiwë pueden interpretarse como registros físicos de acciones inherentes a una performance. Para el artista, lo que es esencial en esta serie es el proceso de dibujar, los movimientos repetitivos y rítmicos necesarios para completar la labor tal como ocurre durante la pintura corporal ceremonial, y también lograr un registro más permanente de un repertorio visual cargado de connotaciones culturales que está desapareciendo a medida que influencias externas impregnan la vida cotidiana de esta comunidad.